La vida: el máximo desafío

Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10.10 b.

La vida es el don más preciado que Dios nos ha dado pero al mismo tiempo el menos valorado por las personas. Cuando un niño nace ha llegado alguien especial a este mundo. Sin embargo, el que descubra quien es dependerá principalmente de que tenga un encuentro personal con su creador y entienda el propósito por el cual se le concedió la vida.

Todo ser humano, aunque sea en lo más profundo de su corazón, desea vivir mejor. Algunos están en tan malas condiciones de vida que piensan que no podrán soportar ni un día más. ¡Pero no tienen que cargar una vida en esas condiciones! ¡Pueden cambiar y hacer un giro de 180 grados bajo un proceso de transformación! No importa la edad que usted tenga. ¡Siempre hay tiempo para cambiar si lo decide conscientemente! ¡Dios puso dentro de usted el poder para cambiar! ¡Eso es su verdadero potencial!

Imagine que en solo unos meses a partir de hoy usted pudiera tener la libertad de hacer con confianza todas las cosas que se ha propuesto. De tener una nueva manera de pensar, sentir y actuar que le permiten con certeza tomar las decisiones correctas en el momento apropiado.

Como fundador de Rey de Vida cada vez que viajo a una nación diferente veo personas que no se viven con plenitud. Observo un potencial perdido y por ende un propósito no cumplido, lo cual empobrece a toda la humanidad. Observo en las caras de estas personas que en algún momento, lenta, gradual e inconscientemente, se han dado por vencidas. Han renunciado a sus sueños. ¡Estas personas no están muertas pero tampoco están vivas! ¡Solo subsisten!

La vida es el máximo desafío que cada uno de los creyentes de este planeta tiene que enfrentar. ¿Por qué? Porque Dios creo al ser humano con toda la capacidad inherente para Reinar. Lo creo a su imagen y semejanza. Le dio el soplo de vida, su aliento, para que fuera un ser viviente. Al tener de la esencia de Dios, cada creyente tiene un potencial ilimitado en la esfera espiritual para alcanzar todo aquello que Dios le ha asignado. Pero eso supone un gran reto que hay que asumir: utilizar el poder de Dios y estar bajo su autoridad para ejercer dominio en la tierra. Y esto está sujeto a un proceso de cambio de mentalidad en el cual nuestra identidad cambie de personas religiosas a Reyes y Reina de Dios. Tenemos que asumir que formamos parte de la familia real porque somos hijos de Dios.

La vida fuera del Reino de Dios es escasa, sin transcendencia, sin esperanza, con muchas luchas, vacía. Podemos tener religión pero esta nunca va a llenar el vacío que el ser humano tiene dentro de sí porque lo que necesita es vivir dentro del Reino de Dios ocupando su lugar como parte dela familia real.

La visión que tenemos en Rey de Vida nos impulsa a visualizar a millones de personas en todo el globo descubriendo su verdadero potencial, y maximizando cada una de las áreas de su vida, al vivir dentro del Reino de Dios. Y de esa manera honrar al Señor de señores y Rey de reyes.