Cuando llega el final de un año usualmente reflexionamos sobre diversos aspectos de nuestra vida. Uno de ellos es sobre nuestros logros, reflexionamos sobre las metas que hemos alcanzado y las que no. Eso está enfocado en lo externo, en lo Fin de año 2016que podemos ver pero, ¿nos hemos puesto a reflexionar en lo interno? Me refiero, ¡a que todo lo que alcanzamos en la vida está directamente relacionado a quienes somos!

Proverbios 27:3 en su primera parte nos dice: Pues como piensa dentro de sí, así es él. La identidad es el núcleo de como una persona se percibe a sí mismo. Eso le permite tener una auto-imagen que es la representación que surge en la mente sobre ella misma. Es decir de la forma en la cual se percibe surge una representación mental de quien es la persona. De estos dos conceptos surge un tercero que es la autoestima la cual es la valoración positiva o negativa que una persona hace de sí misma en función de los pensamientos, sentimientos y experiencias pasadas acerca de sí misma.

En el cierre de año es muy importante revisar sinceramente cual es la imagen que tenemos de nosotros mismos.  ¿Cómo nos visualizamos? ¿Cómo hijos e hijas de Dios? ¿Cómo Reyes o Reinas de Dios?  Esto es importante porque de tener una imagen incorrecta de nosotros mismos entonces continuaremos funcionando erróneamente y eso afectará lo que deseamos alcanzar.

Todos nosotros tenemos sueños que queremos alcanzar para el próximo año pero tenemos que tener la mentalidad correcta para lograrlo. Lo que tenemos en la mente se manifiesta por lo que hablamos. Proverbios 18.21 dice: “Muerte y vida están en poder de la lengua.” Esto quiere decir que lo que proclamamos con nuestra boca es una declaración en el mundo espiritual que produce la vida o la muerte de nuestros proyectos.

Cuando proclamamos con autoridad “Soy hijo de Dios” eso sale de lo mas profundo de nuestro ser, de la esencia de quienes somos como creyentes entonces, eso produce un ambiente espiritual de fe que nos rodea el cual está acorde con lo que estamos proclamando.

De acuerdo a lo que nosotros proclamamos se establece un orden de prioridades en nuestra vida que hace que nuestra mente jerarquice lo que es importante lograr según un orden específico. De acuerdo a como nos visualizamos así se establece ese orden de prioridades que influencia el nivel de logros en cada año que transcurre.

Números 13:33 nos dice: Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos.

Moisés había enviado a doce espías para que recorrieran la tierra prometida y luego regresaran a traer un informe de lo que vieron allá. Los logros está directamente relacionado a como nos visualizamos a nosotros mismos, no solo con lo que visualizamos para alcanzar.

Diez de los espías dijeron “y a nosotros nos pareció que éramos como langostas” esa proclamación salía del ser de ellos, de cómo se percibían, de cómo se visualizaban, a sí mismos. Eso distorsionaba lo poderosos que realmente eran en Dios.

¿Qué deseas alcanzar el próximo año? ¿Qué logros deseas tener como una prioridad para ti?

Bendiciones,

Apóstol Jose Carucci